Desde el pasado mes de abril el ejecutivo nacional puso en funcionamiento los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap); bolsas de comida que se entregan casa por casa con productos regulados de primera necesidad. El presidente Maduro indicó que este mecanismo era el “inicio de un nuevo camino productivo, y ya los primeros pasos anuncian el éxito de este camino”, según recogen declaraciones de Telesur.


Al respecto, el gobernador de Táchira José Vielma Mora, aseveró que los Clap  “han sido, sin lugar a dudas, la salvación nuestra en este año tan difícil”, expresó en exclusiva para el Diario La Nación en una entrevista realizada el 30 de diciembre.


El objetivo de los Clap, en base a la explicación que ha dado el mandatario nacional, es la eliminación del llamado “bachaqueo”. “Donde se establezca un Clap no debe existir bachaqueros, para eso hemos ideado desde la base una organización que va a romper con todos esos vicios”, dijo Maduro en una de sus alocuciones reseñada por RNV.


Ni salvación ni adiós a los bachaqueros 

Una cosa es lo que dice el Gobierno y otra lo que sucede en la realidad. Desde que se implementaron los Clap, muchas han sido las denuncias que se han generado sobre este tema. ¿Podría hablarse de salvación cuando miles de familias aún tienen que hacer colas para adquirir alimentos,  o cuando las bolsas no llegan con la constancia requerida a los hogares?


También se habla de exclusión por ideología política. Tamara Vivas, integrante del consejo comunal Simón Bolívar en la parroquia Catia de Caracas, manifestó que fue excluida del censo para beneficiarse de los Clap debido a que es opositora, así como lo destaca el portal Efecto Cocuyo. “A los opositores los dejan de últimos y si la bolsa contiene un paquete de leche, se lo quitan”, aseveró al tiempo que enfatizó que la distribución de alimentos es prioridad para los militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).


Las protestas por la ausencia de las bolsas tampoco se hicieron esperar. Habitantes de diversas regiones del país han tomado las calles para denunciar la injusta distribución de los Clap. El pasado 11 de noviembre se produjo una manifestación en Los Ruices. Los presentes relataron que los productos se entregan solo a militantes y afectos al gobierno.

 
Asimismo, el 29 de diciembre también alzaron su voz quienes viven el La Vega. Nada de bolsas para sus hogares. Y así como estas, son muchos los casos en los que denuncian el mal desarrollo de esta estrategia del gobierno. Ahora bien, ¿De qué salvación hablará Vielma Mora?

Por otro lado, los llamados bachaqueros aún existen y están en todos lados. Ciudadanos han mencionado, de hecho, que hasta con las mismas bolsas ejercen su “trabajo”.


En julio del año pasado, apenas tres meses de haberse implantado el sistema Clap, vecinos de varias zonas de Libertador, en Caracas, denunciaron que las bolsas eran revendidas a precios exorbitantes. Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, puntualizó que más que una solución, los Clap se han convertido en un “bachaqueo legalizado”.


Responsabilizó en su momento al jefe de Gobierno del Distrito Capital Daniel Aponte y a la alta dirigencia del (Psuv). “Las bolsas de alimentos puede ser comprada en el mercado negro entre 10 y 6 mil bolívares dependiente de los productos, las cuales son anunciadas por WhatsApp o mensajes de texto. Esto es un delito grave amparado bajo la sombra del poder”, publicó Correo del Orinoco ¿Que pasó entonces con el fin principal de los Clap anunciado por Maduro?


Quizá para Vielma Mora y para el Gobierno Nacional, “salvación” signifique otra cosa, o solo un “salvavidas” para los rojos”.


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